Videos por grabar
Dr. Orlando Daly · Octubre
Referencia
— género humor / conexión.
Guion
Si te dijeron hace años que necesitabas una cirugía de rodilla o de cadera, y la venís posponiendo por miedo… este video es para vos.
Lo entiendo perfectamente.
Has escuchado historias de recuperaciones largas, de dolor, de gente que "no quedó bien".
Y decidiste seguir aguantando.
Pero acá está lo que necesitás saber: la cirugía que te da miedo es la de hace diez años.
Hoy planificamos tu operación sobre un modelo exacto de tu articulación antes de entrar a quirófano.
Hoy cuento con ROSA, una tecnología robótica muy avanzada que muy pocos tienen, que guía cada corte con precisión milimétrica.
Hoy se daña menos tejido, duele menos y se camina antes.
Mientras tanto, cada año que pasás aguantando, tu articulación se desgasta más y tu cuerpo compensa por otros lados.
No te digo que te operés.
Te digo que tomés la decisión con información de hoy, no con el miedo de antes.
Agendá una valoración y conversemos. 📅
Audio de paciente
"Doctor, fui a que me revisaran la rodilla y me dijeron que eso ya es la edad.
Que qué esperaba yo, que ya a los 60 esto es normal."
Mire, esta frase me la traen a consulta todas las semanas.
Y hoy quiero decirlo bien claro: la edad no es un diagnóstico.
Decirle a alguien "es la edad" es no responderle nada.
Porque hay personas de 70 con rodillas sanas y personas de 35 con rodillas muy dañadas.
La edad puede influir, claro, pero siempre hay una causa concreta: un desgaste, una inflamación, algo que sí se puede ver y sí se puede tratar.
Y le digo algo más: a los 60, a los 70 y a los 80 también hay opciones.
Desde ejercicios dirigidos hasta cirugías, la edad casi nunca es la barrera que la gente cree.
Así que si a usted ya le dijeron "es la edad" y se fue para la casa sin respuestas, vení por una segunda opinión.
Su dolor tiene nombre, y lo vamos a encontrar.
Guion
¿Ya pasaron 6 meses de tu reemplazo de rodilla?
Esto es lo que es esperable a estas alturas… y esto es lo que no.
Empecemos por lo normal: caminar sin ayuda, subir y bajar gradas, hacer tu vida diaria completa.
Alguna molestia leve después de un día muy activo, un poquito de rigidez al levantarte, y hasta alguna sensación rara de vez en cuando.
Todo eso es parte del proceso, tranquilo.
Ahora, lo que NO es esperable: dolor que en vez de mejorar va empeorando.
Hinchazón que no baja y que se siente caliente.
Que la rodilla se trabe o que sintás que perdés movimiento en vez de ganarlo.
Si estás en el primer grupo, vas bien: seguí con tu fisioterapia y confiá en el proceso.
Pero si te reconociste en el segundo, no lo dejés pasar: eso amerita revisión, y mientras más pronto, mejor.
La recuperación completa de un reemplazo toma cerca de un año.
A los 6 meses no importa qué tan rápido vas: importa que cada semana estés un poquito mejor que la anterior.
Guion
Hay dolores que pueden esperar a una cita normal.
Y hay cinco que no. Anotá estas señales.
La primera
un dolor que te despierta en la noche, siempre en el mismo punto.
El dolor que no te deja dormir es un dolor que está gritando.
La segunda
una hinchazón que lleva días sin bajar, y peor si se siente caliente.
La tercera
una articulación que se traba o que se te afloja.
Rodilla, hombro, donde sea: si se atasca o se va, hay algo mecánico fallando adentro.
La cuarta
hormigueo o pérdida de fuerza.
Cuando se te caen las cosas de la mano o la pierna no responde igual, eso es un nervio pidiendo ayuda.
Y la quinta
un golpe que después de una semana sigue doliendo igual o más.
Lo normal es mejorar.
Si no mejora, algo más pasó ahí.
La mayoría de los dolores dan tiempo.
Estos cinco no. Si tenés alguno, agendá de una vez.
Guion
¿Ve estos huequitos?
Así de pequeña es la entrada por la que hoy operamos una rodilla o un hombro.
Se llama artroscopía, y es lo que hago casi todas las semanas.
Le explico cómo funciona.
Por un huequito entra una cámara más delgada que un lapicero, que me muestra toda la articulación en una pantalla, en alta definición.
Y por otro huequito entran los instrumentos con los que reparo lo que esté dañado: un menisco, un tendón, un ligamento.
¿Y eso qué significa para el paciente?
Que no hay que abrir la articulación.
Menos dolor, menos cicatriz, menos días de hospital.
Muchas artroscopías son de un solo día: entrás en la mañana y dormís en tu casa.
Por eso cuando alguien me dice que le da terror la palabra cirugía, le enseño esto.
Porque la imagen que tiene en la cabeza casi nunca es la realidad de hoy.
¿Tenés una lesión que podría necesitar artroscopía?
Vení, lo conversamos con calma.